La huella reológica es una representación visual que funciona como el ADN o la huella digital de un proceso minero. A diferencia de un único valor o de un promedio diario, el laboratorio in situ KRHEO captura millones de datos que permiten construir una huella: un mapa completo que refleja cómo se ha comportado la pulpa mineral a lo largo de miles de momentos en el tiempo.
Analizar la huella reológica es el primer paso hacia la minería inteligente. Su valor radica en que permite comprender los límites operativos reales de la planta y revelar las causas de la ineficiencia. El objetivo es identificar el punto óptimo de la operación minera: esa “zona dorada” dentro de la huella, donde se alcanza el equilibrio perfecto para operar con el mayor porcentaje de sólidos posible, manteniendo al mismo tiempo el Yield Stress en un nivel seguro y controlable.
En este punto, la huella deja de ser solo un registro histórico y se convierte en una herramienta predictiva gracias a RHEOTHINK y la capacidad de nuestro hardware KRHEO. Nuestro software de inteligencia artificial no solo despliega este mapa histórico, sino que lo transforma en conocimiento accionable, dado que aprende los patrones de cada operación, anticipa cómo evolucionará el proceso y recomienda los ajustes precisos para guiar la operación en tiempo real hacia la zona óptima, convirtiendo la experiencia del pasado en rentabilidad futura, que ha significado el ahorro de millones de dólares a diversas faenas mineras de Cobre y Molibdeno.
¿Qué estamos viendo en una huella reológica?
Cada punto en este mapa representa la condición exacta de la pulpa en un instante de tiempo, definida por dos de sus propiedades más características. Al graficar todas estas mediciones juntas, obtenemos una “nube” de puntos que revela los patrones, límites y tendencias de su operación.
En esencia, nos cuenta la historia completa de su proceso diario, permitiéndonos diagnosticar su estado actual e identificar el camino hacia una mayor eficiencia.
Para leer este mapa, debemos entender sus dos ejes principales:
Eje horizontal (Porcentaje de sólido, %): Mide qué tan concentrada está la pulpa. Un valor más a la derecha significa que hay más mineral y menos agua. Operar con un alto porcentaje de sólidos es ideal para maximizar la producción y ahorrar agua, pero también conlleva riesgos.
Eje vertical (Yield Stress, Pa): Es la medida clave de la reología. Representa la fuerza mínima necesaria para que la pulpa empiece a fluir. Piense en la pasta de dientes: permanece quieta hasta que se aprieta el tubo con suficiente fuerza. Esa fuerza es el Yield Stress. Un Yield Stress alto (puntos más arriba en el gráfico) indica que la pulpa es muy espesa y difícil de mover, lo que aumenta el consumo de energía y el riesgo de que las tuberías se bloqueen (embancamiento). Un Yield Stress bajo (puntos más abajo) significa que la pulpa es más fluida y fácil de transportar.
La nube de puntos es la huella en sí misma durante una jornada de operación. La forma y dispersión de esta nube nos dice qué tan estable es el proceso. Una nube compacta indica una operación estable, mientras que una muy dispersa revela una gran variabilidad.